Persigo las palabras que voy guardando en un costal para que no se me escapen. Selecciono las palabras, hurgando en los tiempos hasta ir descubriendo esos mundos infinitos que me arrojan al vacio del significado que se escabullen en los libros.
De libro a libro se comunican y uno va descubriendo el juego de las palabras escondidas, las palabras de los tiempos primigenios, las palabras secretas que abren los caminos, palabras que se doblan y multiplican, palabras que me adormecen y me hacen revivir en otros tiempos.
Huellas de palabras que ahora desconozco en el silencio de este rincón.